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Posts Tagged ‘Cemanahuac’

Yo traje a México tres libros recomendados por mi escuela, un diccionario (inglés-español), 501 Spanish Verbs, y Spanish Grammar for Independent Learners. Despúes de llegar a Cuernavaca, también compré libros de la serie de libros de texto de Así Hablamos y un diccionario (español-español) de Larousse.

Aquí crítico cada uno un poquito y también pongo otros enlaces del Internet de recursos que yo he encontrado útiles para el aprendizaje de español como adulto.

Un Diccionario de Ingles-Español:

Harper Collins, Spanish Concise Dictionary, 2ª edición.

Yo compré este diccionario en el 2003. Lo usé por muchos años cuando estaba mirando programas de Univisión, un canal de televisión en los EU. Cuando encontraba palabras desconocidas, por ejemplo, mientras miraba una telenovela, las anotaría y luego durante los comerciales las buscaría en mi diccionario. No tiene todo el argot que se escucha por la televisión o radio, o los mexicanismos, y creo que hay diccionarios más grandes que son más comprensivos con expresiones de varias regiones. Pero para la mayoría de las palabras que busqué, encontré una definición.

Actualmente, cuando escribo cosas en estos días, por ejemplo entradas para este blog, me gusta más usar el web sitio de SpanishDict, que tiene solamente un cuadrado en que tu puedes teclear una palabra, en inglés o español no importa, e inmediatamente, recibes una traducción.

Larousse Diccionario Básico Lengua Española (2006)

En mi primera semana en Cemanahuac, mi maestro Luis Guerrero me recomendó que comprara un diccionario español-español. Por eso fui a Sanborn’s, un almacén que tiene una librería también, y compré el Larousse Diccionario Básico Lengua Española por $94 pesos (o el equivalente a $7.34 dólares). Quise un diccionario que no pesara mucho en mi mochila, pero que tuviera bastante información que yo comprendiera. Con sus casi 680 páginas y 42,000 palabras, no fue tan pesado, ni tan pequeño.

Al principio, me costó un poquito de trabajo para acostumbrarme a usarlo. Es mucho más fácil y rápido tal vez para buscar una palabra y entender el significado con un diccionario de español-inglés.

Por ejemplo, sí buscaras la palabra “popote”, encontrarías tal vez el siguiente: “popote – paja utilizada para tomar refrescos”. Pero ¿qué es una “paja”? Debes hojear a la página con “paja – pajilla para sorber líquidos”. Y luego, necesitas buscar “sorber – beber aspirando o chupar.”

Hay muchas palabras en la jornada para entender. Pero mientras más lo usas, más aprenderás y aumentarás tu vocabulario. Creo que es el mismo proceso cuando alguien empieza a usar un diccionario en inglés.

Me gustaría un día también tener para la casa un diccionario más comprensivo, como El Pequeño Larousse Ilustrado, que además de tener dibujos interesantes, es muy comprensivo.

501 Spanish Verbs

Este libro principalmente tiene muchas conjugaciones de verbos. Pero, para mí, prefiero usar este web sitio si tengo acceso a una computadora. Puedes poner un verbo en un cuadrado, si haces clic, ya tienes todas las conjugaciones. Pero lo que más me gusta sobre 501 Spanish Verbs es que tiene un resumen conciso sobre todos los tiempos, con buenos ejemplos. Y también para cada uno de los 501 verbs, tiene palabras, frases y modismos relacionados al verbo. Lo que es un poquito complicado es que el libro usa diferentes nomenclaturas para los nombres de los tiempos que se usan en México.

Spanish Grammar for Independent Learners, 2ª edición.

Yo no he usado mucho este libro, que fue recomendado por mi escuela Cemanahuac, hasta ahora. Es que estoy aprendiendo tanto material en mi escuela y mis profesores me están enseñando los puntos gramaticales. Pero después de regresar a los EU creo que tal vez sea un recurso útil. Y tiene un buen índice para buscar puntos gramaticales resumidos con varios ejemplos.

Así Hablamos: Español como lengua extranjera

Esto es una serie de libros de texto que Cemanahuac ha usado desde hace un año. Anteriormente, los maestros usaron Pido la Palabra por muchos años. Así Hablamos fue publicado por Santillana, un editorial de España, y escrito con editoras de La Universidad Nacional Autónoma de México. En total, hay ochos libros (cuatro de nivel Básico, tres de nivel Intermedio y uno de nivel Superior). Yo he trabajado en el bloque Intermedio.

Lo bueno es que la serie tiene interesantes lecturas sobre la cultura y lugares de México. Y unos de sus ejercicios son desafiantes.

Lo malo es que algunos ejercicios son muy repetitivos y el estudiente no piensa que avanza en su gramática (pero esto puedo remediarlo un buen profesor). El cd que acompaña al libro en mi opinión no es muy útil.

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Mis maestros en Cemanahuac

Para mí lo mejor de asistir a Cemanahuac ha sido conocer gente interesante, especialmente mis maestros. Todos de los maestros han sido muy flexibles para ajustar su enseñanza sobre los intereses y necesidades de sus estudiantes. Principalmente, he tenido el privilegio de estar en las clases de tres maestros (todos cuyos nombres empiezan con “L”) – Leticia, Luis y Lupita.

Leticia

Leticia Velazco

Leticia ha sido mi maestra de gramática por cuatro de las cinco semanas que he tenido en Cemanahuac. Ella tiene mucha experiencia, y ha enseñado español en Cemanahuac por 17 años. Me gusta su actitud en el trabajo.

“Para mí, enseñar no es como un trabajo,” ella dijo. “Con este trabajo, siempre estoy aprendiendo más y más. Cada estudiante es diferente.”

Además de ayudarme a aprender y practicar muchos puntos gramaticales, como el subjuntivo o varios usos de “se”, ella me ha enseñado a tener paciencia conmigo misma.

“No por mucho correr avanzas más”, ella dijo. “Es mejor la calidad y no la cantidad.”

Ella es buena también para ayudarme a separar el grano de la paja, o sea, a diferenciar los puntos gramaticales que son muy importantes para dominar, y los que no son muy comunes en el uso actual.

Finalmente, es con ella que yo he tenido más tiempo y más oportunidades para compartir entradas de este blog, y discutir los temas y checar mi gramática. ¡Por eso estoy muy agradecida!

Luis y yo

Luis Guerrero

Luis es una persona de mucha profundidad. Yo he tenido la gran fortuna de estar en sus clases por la tarde tres veces (o sea tres semanas).

En su vida, ha vivido en Cuernavaca, Guanajuato y la Ciudad de México. A él le ha gustado asociar con intelectuales y artistas y leer literatura. Su primera experiencia como maestro fue en un ambiente rural. Él trae estos tipos de experiencias a su enseñanza en Cemanahuac, dónde empezó a enseñar desde 1989.

Cuando alguien le pregunta a él qué significa cierta frase, él hace una pausa corta, y después responde con una interpretación de perspicacia. Lo que más me gusta fue que él siempre escogió material que da una mejor idea de lo que es México.

Con él, vi una película acerca del narcotráfico “El Infierno”, un cortometraje sobre un movimiento ambientalista en Cuernavaca, y una cinta sobre la historia de inmigración de Latinoamérica hacia los Estados Unidos. Discutimos artículos de los periódicos mexicanos, como “Milenio” y “Proceso”. Con él, también leí pasajes del libro “Ser como el río que fluye” del brasileño Paulo Coelho, “Macario” por autor B. Traven, y “Todo México” por la escritora mexicana Elena Poniatowska.

Creo que en mí él ha despertado un afán para leer más literatura en español y la confianza de que puedo hacerlo. No es un pequeño regalo.

Lupita

Lupita Alonso

Me ha alegrado también tener clases con Lupita por dos semanas. Ella empezó a enseñar en Cemanahuac en 1990.

Sobre todo, Lupita es alguien muy simpática, que siempre lleva una sonrisa contagiosa. Pienso que ella posee un ingenio para conversar con otras personas. Creo que la clave es que ella es una buena escuchadora.

Es muy fácil también para estudiantes de todos niveles hablar con ella porque su inglés es excelente. Ella entiende bien como es estar fuera de su país porque estuvo dos veces en Nuevo México de los Estados Unidos durante los 80s para estudiar inglés.

De ella, me gustó aprender unos mexicanismos, adivinar las letras de una canción de cantante pop Paulina Rubio y discutir varios temas culturales sobre el México moderno.

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Me alegré mucho cuando estaba en la Ciudad de México porque encontré pan de muerto.

Fue mi primer día viajando con mi mamá, quien vino de San Francisco para visitarme en México por una semana. En el camino a Bellas Artes, descubrimos una panadería. Yo compré dos bolillos y un pan de muerto chico (también había hogazas grandes y panecillos medianos).

Yo aprendí sobre las costumbres del Día de los Muertos en una de mis clases en Cemanahuac. Es una lástima que no vaya a estar aquí en México durante los días de esta costumbre (el 31 de octubre, y el 1 y 2 de noviembre), lo que es por una parte un tiempo de duelo para lamentar difuntos y por otra parte una fiesta para celebrar la vida.

Durante los días de fiesta de muertos:

  • Se ponen ofrendas o altares con agua y comida, bebidas o dulces favoritos de las personas a quien se quiere recordar.
  • También se decoran las ofrendas con papel picado, objetos favoritos, y esqueletos o calaveras.
  • Se deshacen flores amarillas (cempasúchil) en la puerta, cuyo color fosforescente muestra el camino a los difuntos para regresar a sus casas y también recuerdan la fugacidad de la vida.
  • El 2 de noviembre se va al cementerio para limpiar las tumbas de sus seres queridos.
  • Muchos grupos de música asisten en el panteón para tocar diferentes tipos de música, como mariachi, norteño u otros para tocar en las tumbas si así lo requiere el familiar.

Panadería en la Ciudad de México

Las panaderías solamente empiezan a hornear pan de muerto al final de septiembre, octubre y noviembre. Yo busqué en mi panadería favorita en Cuernavaca (que se llama Bocata y es muy cerca de mi escuela) antes de irme a la Ciudad de México para reunirme con mi mamá. Pero los dueños de la panadería en Cuernavaca dicen que no van a hornear el pan hasta a mediodos de octubre.

Por eso, me alegré mucho cuando encontré el pan de muerto en la Ciudad de México – llevando un vago sabor de naranja, hojaldrado con “huesos” arriba, y redondo para representar el círculo de la vida y la muerte.

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Y habla de la comida la gente pide…

Pues, la verdad es que yo estoy un poquito obsesionada con la comida. Dondequiera que esté me encanta tomar fotos de la comida, anotar lo que he comido y hacer preguntas de las recetas. En México, afortunadamente cada día tengo nuevos descubrimientos.

Mi descubrimiento ayer fue la heladería Tepoznieves en el centro de Cuernavaca, donde probé helado con sabor a guayaba (¡con trozos de guayaba nada más!), café con leche, y una cucharada de higo con mezcal. Habían otros sabores interesantes como piña con chile, queso, jícama con chile, “xicun” (plátano con chocolate), y leche quemada.

Mi escuela Cemanahuac también ofrece clases de cocina. Esta semana, Hortencia, una administradora de mi escuela, ofreció clases en su casa cómo hacer los tamales y los pasteles aztecas (algo como lasaña o chilaquiles elegantes).

El miércoles, Hortencia nos enseñó como preparar tres tipos de tamales: uno de espinacas (con jitomate, jalapeño, queso de cincho, ajo, cebolla y epazote), otro salado de pollo (con salsa de tomatillos); y uno dulce de piña y azúcar mezclada con la masa de maíz.

Russell, un alumno de California, batió la masa. Yo agregué más agua hasta que la masa tuvo una textura como pasta. Otros alumnos y yo también tratamos de ayudar a Hortencia a envolver los tamales en hojas de mazorca de maíz y ponerlos en una vaporera. Pero ella envolvió los tamales probablemente con una velocidad diez veces más rápida que nosotros.

Me enteré que los tamales llevan mucha grasa – un bloque de mantequilla y 200 gramos de Crisco (manteca vegetal) por cada kilo de masa. Mi maestra Leticia dice que si comes tamales cada día y no haces ningún ejercicio, vas a engordar rápidamente.

Pero de veras los tamales con sus raíces en el México antiguo son bien ricos. Vale la pena comerlos. Mi favorito fue el de espinacas. ¡Es delicioso!

La comida cotidiana que como en la casa de mi familia mexicana también es riquísima. Pero voy a dejar este tema para otro día para explicar más detalles.

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Mi primer día en Cuernavaca, caminé de mi escuela Cemanahuac a la casa de mi familia Mexicana. Ellos viven en un zona residencial, que se llama Las Fincas, vigilado por un guardia. En el camino, descubrí que casi todas las casas tienen perros. Por las bardas que rodean las casas, no pude ver a la mayoría de esos perros, pero pude escucharlos. La excepción era una casa con tres o cuatro pequeños perros blancos (probablemente caniches) que estaban en la terraza de una casa. De su percha, ellos ladraron valientemente a mí jalando mi equipaje ruidosamente por el guijarro.

mascotas en Cuernavaca

Leticia, una de mis maestras de español en la escuela de Cemanahuac, dice que el concepto de las mascotas es diferente en México que en otros países. Según ella, muchos mexicanos utilizan a los perros para guardar sus casas más que para proteger y cuidar a una mascota. No les importa si hay mucha lluvia afuera, las mascotas no pueden entrar a la casa. Los dueños dicen que los perros pueden correr debajo de un árbol.

Frecuentemente, los mexicanos escogen perros grandes o por lo menos perros con grandes ladridos. Hay gatos, pero son gatos libres, no de la casa.

A veces, los perros son regalos para los niños, pero los padres no siempre enseñan a los niños como cuidar a sus mascotas – bañarlos o educarlos para saber como realizar sus necesidades (popo y pipi).

Realmente, Leticia dice que unas mascotas están bien cuidados, y otras no.

Yo le pregunté a mi mamá mexicana, Clarita, que piensa de este tema. Ella estaba de acuerdo que el tratamiento de las mascotas varía mucho.

Hay unos dueños que dan a sus perros cubetas de Cruji Pollo de Kentucky Fried Chicken (KFC) por los fines de semana – ella dijo.

Su propia familia tiene dos mascotas, una perrita Africana, Itsma, y un macho perrote, Figo. A las nietas de Clarita les gusta jugar con los perros. Ellos les dan comida y agua y también administran medicina cuando, por ejemplo, Figo tiene una comezón hinchada por sus orejas.

Los perros viven afuera de la casa aunque Itsma a veces se mete en la casa. Ella corre bien rápido. Por las noches, frecuentemente a Itsma le gusta tocar la puerta.

“Sale otro concierto,” dijó Clarita anteayer. “El concierto de Julia [otra alumna de los EEUU que está viviendo con mi familia mexicana y le gusta tocar el teclado] es alguna cosa. Lo de Itsma es otra cosa – es un concierto de cuatro patas.”

“Itsma es más el diablo.”

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