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Posts Tagged ‘Cuernavaca’

Vean este corto video que yo produje con escenas de mi visita al Jardín Borda el 3 de septiembre.

El viernes fui al Jardín Borda* de Cuernavaca para festejar el bicentenario de la independencia de México. El gran día de festividades actualmente se celebra en México el 15 de septiembre, pero hay muchas actividades patrióticas todos los días de este mes.

El viernes, las festividades empezaron con una ceremonia para instalar un altar a la patria – una estatua representativa del escudo nacional – un águila devorando una serpiente parada por un nopal.

Luego, la comisión estatal para las conmemoraciones del 2010 invitó a toda la gente a disfrutar de música popular, gastronomía morelense y unas exhibiciones artesanales. Para mí, fue sorprendente que hubiera tanta gente. A veces, era necesario que la gente estuviera apretada en unos lugares, como por ejemplo en las esquinas, hombro a hombro.

Pero a mí me encantó que los mariachis tocaran música bonita con mucho ánimo. Y me alegró mucho que hubiera mucha comida rica para probar. Yo traté de probar un poquito de todo.

Tomé mi primera taza de champurrado, que es un atole con una mezcla de chocolate, elote y piloncillo. Y también mordisqué una oblea que tomé de la mesa de dulces. Era perfecto que la oblea no fuera demasiado dulce.

Usualmente tengo miedo de que las bebidas o las cosas que llevan alcohol puedan emborracharme o sepan mal. Por eso, no quise probar el pulque que lleva agave fermentado aunque llamaban mi atención sus sabores de guayaba, mango, etc. Tampoco probé cleriquot, una bebida morada que lleva vino y piezas de manzana. Pero no pude resistir la oportunidad de probar helado (o sea nieves) con un poquito de alcohol. Entre tres sabores (tequila, mezcal y rompope, un licor hecho de huevos), yo seleccioné un helado de tequila. ¡Mmmm! ¡Vale la pena inclinarse a las tentaciones de vez en cuando!

Después de comer mucho, decidí que ya era tiempo para regresar a mi casa. Pero cuando estaba saliendo del Jardín Borda, choqué con un desfile de Chinelos marchando para el zócalo. No sabía que ellos eran Chinelos. Mi mamá mexicana me tuvo que explicar más tarde que los disfraces de los Chinelos se consideran una estilización de las representaciones de los originales conquistadores o moros, y sus danzas se han convertido en una tradición morelense que acompañan todos los carnavales, el sábado santo y otras fiestas.

Al fin de la noche, me sentí muy alegre y satisfecha – como a través de esta experiencia yo hubiera ganado un poquito de sangre mexicana también.

*Nota: Jardín Borda, ubicada en la ciudad de Cuernavaca en el estado de Morelos, es un antiguo lugar de residencia de Maximiliano I, un emperador de México durante el siglo XIX.

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Desayunos DivorciadosCierto día, estaba caminando por la calle de Blvd. Juarez de Cuernavaca, y yo vi este letrero.

Me puso a pensar: ¿Qué será un desayuno divorciado?

Una mesera me vio confundida y me rescató.

Ella explicó que huevos divorciados es un desayuno de dos huevos estrellados pero separados en un plato. Uno huevo lleva salsa roja (de jitomate), y el otro, salsa verde (de tomates verdes).

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Es de noche. Y otra vez está lloviendo a cántaros, a mares, a torrentes, hasta maridos (como se dicen en Colombia). Desde que yo llegue a Cuernavaca, casi cada noche (y a veces el día también) ha sido así. Cuernavaca es un lugar lluvioso durante los meses de julio, agosto y septiembre. Y no hace mucho calor aunque todavía es el verano (cada día la temperatura es cerca de 26 º C o 79º F.) Lo sorprendente de mi viaje aquí es que ciertos días he sentido frío aun cuando yo llevo una chamarra.

Se dice que durante el invierno, no hace mucho frío tampoco (cada día es como 18 º C / 64 º F). Por eso, Cuernavaca se ha considerado “la ciudad de la eterna primavera,” y la ciudad ha atraído muchos habitantes famosos como el conquistador Hernán Cortés, el boxeador Muhammed Ali, el multimillionario Carlos Slim, la cantante Barbara Streisand entre otros. También, hay muchos D.F.eños (como se llaman los que viven en el Distrito Federal o la Ciudad de México) que vienen para Cuernavaca por las fines de semana y tienen casas aquí.

Barranca de Amanalco

De hecho, hay un sistema de barrancas muy especial a que Cuernavaca debe su clima suave. Las barrancas son lugares con precipicios, cascadas, agua corriente de muchas fuentes, y diversa flora y fauna.

Este lunes, yo tuve el placer de ir con unos compañeros de mi escuela a la Barranca de Amanalco, la única de casi 64 barrancas en el municipio de Cuernavaca que todavía se puede visitar. Fue un paseo hermosísimo y un gran contraste con la ciudad. Cuando estás viviendo en la ciudad, llena de gente y automóviles echando humo, deveras, no piensas que tal vez muy cerca haya tanta naturaleza.

En el paseo por las barrancas, sentí mucha paz. El aire fue fresco. Los antiguos árboles grandes con sus raíces parecía como una obra tejida. Y el sonido del agua cayendo por los cerros y corriendo por la barranca fue muy relajante. Había muchos tipos de árboles – café, laureles, pimiento negro, y amate (la corteza que los indígenas usaba como papel para sus mapas, calendarios, y artesanías).

En una de mis clases de mi escuela Cemanahuac, yo aprendí que en 2006, el gobierno de Cuernavaca estaba tratando de construir un periférico, un vial alternativo de alta velocidad, a través de una de las barrancas, Barranca de los Sauces. En opinión de los ambientalistas, esto habría sido fatal para las selvas que regulan la temperatura de Cuernavaca y su impacto habría sido muy fuerte para la riqueza de árboles, pájaros, etc., que viven adentro.

Pero después de una manifestación de unos activistas (inclusivo de la esposa del director de mi escuela) en combinación con una visita del subcomandante Marcos, el portavoz y mando militar del grupo armado indígena mexicano denominado Ejército Zapatista de Liberación Nacional, el gobierno cambió su posición, y no construyó el periférico.

Después de mi visita a la Baranca de Amanalco, yo también me sentí feliz que este tipo de lugar hubiera sido protegido para las futuras generaciones de Cuernavaca.

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Y habla de la comida la gente pide…

Pues, la verdad es que yo estoy un poquito obsesionada con la comida. Dondequiera que esté me encanta tomar fotos de la comida, anotar lo que he comido y hacer preguntas de las recetas. En México, afortunadamente cada día tengo nuevos descubrimientos.

Mi descubrimiento ayer fue la heladería Tepoznieves en el centro de Cuernavaca, donde probé helado con sabor a guayaba (¡con trozos de guayaba nada más!), café con leche, y una cucharada de higo con mezcal. Habían otros sabores interesantes como piña con chile, queso, jícama con chile, “xicun” (plátano con chocolate), y leche quemada.

Mi escuela Cemanahuac también ofrece clases de cocina. Esta semana, Hortencia, una administradora de mi escuela, ofreció clases en su casa cómo hacer los tamales y los pasteles aztecas (algo como lasaña o chilaquiles elegantes).

El miércoles, Hortencia nos enseñó como preparar tres tipos de tamales: uno de espinacas (con jitomate, jalapeño, queso de cincho, ajo, cebolla y epazote), otro salado de pollo (con salsa de tomatillos); y uno dulce de piña y azúcar mezclada con la masa de maíz.

Russell, un alumno de California, batió la masa. Yo agregué más agua hasta que la masa tuvo una textura como pasta. Otros alumnos y yo también tratamos de ayudar a Hortencia a envolver los tamales en hojas de mazorca de maíz y ponerlos en una vaporera. Pero ella envolvió los tamales probablemente con una velocidad diez veces más rápida que nosotros.

Me enteré que los tamales llevan mucha grasa – un bloque de mantequilla y 200 gramos de Crisco (manteca vegetal) por cada kilo de masa. Mi maestra Leticia dice que si comes tamales cada día y no haces ningún ejercicio, vas a engordar rápidamente.

Pero de veras los tamales con sus raíces en el México antiguo son bien ricos. Vale la pena comerlos. Mi favorito fue el de espinacas. ¡Es delicioso!

La comida cotidiana que como en la casa de mi familia mexicana también es riquísima. Pero voy a dejar este tema para otro día para explicar más detalles.

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Mi primer día en Cuernavaca, caminé de mi escuela Cemanahuac a la casa de mi familia Mexicana. Ellos viven en un zona residencial, que se llama Las Fincas, vigilado por un guardia. En el camino, descubrí que casi todas las casas tienen perros. Por las bardas que rodean las casas, no pude ver a la mayoría de esos perros, pero pude escucharlos. La excepción era una casa con tres o cuatro pequeños perros blancos (probablemente caniches) que estaban en la terraza de una casa. De su percha, ellos ladraron valientemente a mí jalando mi equipaje ruidosamente por el guijarro.

mascotas en Cuernavaca

Leticia, una de mis maestras de español en la escuela de Cemanahuac, dice que el concepto de las mascotas es diferente en México que en otros países. Según ella, muchos mexicanos utilizan a los perros para guardar sus casas más que para proteger y cuidar a una mascota. No les importa si hay mucha lluvia afuera, las mascotas no pueden entrar a la casa. Los dueños dicen que los perros pueden correr debajo de un árbol.

Frecuentemente, los mexicanos escogen perros grandes o por lo menos perros con grandes ladridos. Hay gatos, pero son gatos libres, no de la casa.

A veces, los perros son regalos para los niños, pero los padres no siempre enseñan a los niños como cuidar a sus mascotas – bañarlos o educarlos para saber como realizar sus necesidades (popo y pipi).

Realmente, Leticia dice que unas mascotas están bien cuidados, y otras no.

Yo le pregunté a mi mamá mexicana, Clarita, que piensa de este tema. Ella estaba de acuerdo que el tratamiento de las mascotas varía mucho.

Hay unos dueños que dan a sus perros cubetas de Cruji Pollo de Kentucky Fried Chicken (KFC) por los fines de semana – ella dijo.

Su propia familia tiene dos mascotas, una perrita Africana, Itsma, y un macho perrote, Figo. A las nietas de Clarita les gusta jugar con los perros. Ellos les dan comida y agua y también administran medicina cuando, por ejemplo, Figo tiene una comezón hinchada por sus orejas.

Los perros viven afuera de la casa aunque Itsma a veces se mete en la casa. Ella corre bien rápido. Por las noches, frecuentemente a Itsma le gusta tocar la puerta.

“Sale otro concierto,” dijó Clarita anteayer. “El concierto de Julia [otra alumna de los EEUU que está viviendo con mi familia mexicana y le gusta tocar el teclado] es alguna cosa. Lo de Itsma es otra cosa – es un concierto de cuatro patas.”

“Itsma es más el diablo.”

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